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jueves, 23 de junio de 2016

Habana Oculta. Madrid, verano - invierno del 96


Y seguimos con la nostalgia...Nostalgia. Le ronca el mango. En fin...
Para los que vayan siguiendo estos posts ,-Habana Oculta, Madrid, Verano del 96  y  Habana Oculta, algunas aclaraciones.,- la historia se quedó en la parte en que decidimos permanecer en Madrid a luchar unos meses, a ver qué pasaba.  Los que no los hayan leído, empiecen por hacerlo y luego salten para éste.
Ahora tengo que retroceder un poquito.
Unos meses antes de viajar nosotros a Madrid, Pável y Gema habían conocido a Armando Gómez, quien se había ofrecido a ser su manager. Él era socio de una empresa de servicios técnicos para espectáculos, y también colaboraba con NOX, la agencia de representación que se encargaría de organizar el viaje promocional a España de Habana Oculta. Armando los puso en contacto con un conocido suyo, Manolo Aguilar, excelente bajista y músico de sesión que en los 80 tuvo gran éxito con su banda "La década prodigiosa", y trabajaba en ese momento como director artístico para la multinacional discográfica BMG Ariola. Manolo les comentó que andaban buscando repertorio para el nuevo disco de la gran diva española Ana Belén. En otro arranque de generosidad, Pável, en vez de enseñarle canciones suyas, le grabó con su voz y guitarra "Tú me amas", un tema de Andy Villalón  de la época de 13 y 8. A Manolo le pareció que esa canción tenía tremendo potencial y se la hizo llegar a Ana, que también se mostró encantada, por lo que decidieron incluirla en el CD Mírame, que saldría al año siguiente, en el 97, y lanzarla como primer single, con el acompañamiento del popular grupo de flamenco-fusión Ketama.

Vuelvo entonces al punto en donde lo dejé en el primer post. Nos quedamos en Madrid, en la calle. NOX nos comunicó que los conciertos para los que nos habían traído a España- de los cuales sólo pudimos dar uno- se habían terminado, y  por consiguiente dejó de pagarnos  el alojamiento en el Hostal Guerra, (a una cuadra de la Puerta del Sol y enfrente al Museo del Jamón), donde nos habíamos quedado los primeros días. Luego del shock, y gracias al apoyo de Gema, Pável y Armando, decidimos no virar para Cuba aún, pues nos quedaba tiempo de visa y el pasaje estaba abierto. Así que los 5 nos distribuimos por casa de amigos y conocidos. Andy fue a casa de unas amistades de su padre, Pepe, Kelvis y Medina se instalaron en casa de otros amigos, y a mí me tocó alejarme sólo dos cuadras más de Sol y tomar posesión del sofá de la casa de nuestro nuevo conocido Armando Gómez, en su buhardilla de Montera 33, lugar donde poco a poco, semanas después, casi todos terminaron recalando. Aquel sofá dio mucho juego.
 Armando -creo que con la ayuda de Nubenegra-, nos buscó algunas actuaciones en  Madrid, sobre todo en el Suristán, y no le resultó difícil convencer a Manolo Aguilar para que pasara a ver en directo al grupo del autor de "Tú me amas". Y Manolo pasó a vernos, y a las 2 o 3 semanas ya estábamos (incluyendo a Barbería, que viajó desde Suiza para participar) grabando una maqueta acústica financiada por BMG. Sólo voces, guitarras y percusión menor. Todos participamos haciendo coros en  las canciones de los demás, igual que hacíamos en las ya lejanas descargas de 13 y 8, o más recientemente, en el Suristán.  Me hubiera gustado conservar aquella maqueta.
Andy, Medina y yo. Grabación del demo para BMG. Estudios Infinity, Madrid, finales del verano del 96.
 A Manolo le encantó, y a su jefe también y decidieron contratarnos. Y querían que el disco fuera básicamente así mismo, sencillo y acústico, quizá  porque en España en esa época estaban de moda los "cantautores" como Pedro Guerra o Ismael Serrano, gente que reivindicaba la sonoridad y la estética de la Nueva Trova Cubana. La idea de BMG  entonces era fichar a 6 jóvenes trovadores cubanos (nosotros) y grabarles un disco colectivo. Pero nananina. Nosotros queríamos más músicos, más arreglos, plasmar en disco con calidad de Primer Mundo el sonido que ya estábamos intentando en Cuba de forma artesanal antes de irnos, y del que el  CD Habana Oculta era sólo un esbozo. No queríamos volver a ser sólo trovadores. ¡No íbamos a entrar por primera vez en un estudio profesional, en Europa, para grabar casi a guitarra pelá!
Y cuando pienso en lo que nos hubiéramos ahorrado de presupuesto de grabación, dinero que la compañía quizá hubiera podido invertir en promocionarnos, me pongo malo. Además de que así, haciéndonos los trovadores, hubiéramos aprovechado la moda del momento en España, posiblemente hubiéramos vendido más discos, y a la hora de salir de gira, hubiera sonado en el escenario exactamente lo mismo que en el CD, sin necesidad de pagar músicos de acompañamiento.  Ahí, a mi modo de ver, está la génesis de la contradicción que hizo imposible que este proyecto fuera rentable. Y me recuerdo como uno de los cabecillas de esa decisión, cosa que me jode más todavía. Pável y Gema, (a quienes unánimemente, y con la aprobación de BMG, habíamos nombrado como productores), estuvieron de acuerdo con nuestra elección, así que nos salimos con la nuestra. Y es por eso que ustedes han podido no sólo disfrutar de las melodías y las letras de nuestras canciones, sino que también han gozado, bailado y se han despelotado con ellas.
Como Manuel Domínguez, el dueño de Nubenegra, no había querido firmarnos un contrato discográfico, estábamos libres y pudimos aceptar la oferta de BMG Ariola. Además, Peer Music, una de las más importantes editoriales de música del mundo, en vista del casi seguro éxito de "Tú me amas", nos hizo una oferta a cada uno para editar nuestras canciones. Armando, que ya era nuestro amigo, había pasado a ser también nuestro manager.

Y entonces llegó otra  locura generosa de Pável y Gema, aunque en esta también tuvimos gran parte Armando y los demás "habanaocultas", que habíamos conseguido en tiempo record, recién salidos de Cuba, contrato discográfico con una multinacional y contrato editorial para nuestros temas. Vanito y Alejandro seguían en Ecuador. No sé qué habló Pável por teléfono con ellos, pero un día se nos apareció conque había que sacarlos de allí y traerlos a Madrid, que en este negocio tenían que estar ellos también, que esa había sido su idea desde un principio y que esta gente ahora sí que podía firmar un contrato. Y a pesar de ser ya seis en el proyecto (imagínense los costos y vayan sumando), todos los "habanaocultas" y Armando estuvimos de acuerdo. Creo recordar que Pável se las ingenió para convencer a Manolo Aguilar cantándole canciones de los dos a los que queríamos sumar, pues un cassette que mandaron ellos desde Ecuador no sé si no llegó a tiempo o no tenía suficiente calidad de grabación. El caso es que Pável lo logró. Y de seis que ya éramos pasamos a ser ocho. Todo por la Música.

BMG quería fichar al colectivo como Habana Oculta, que era un nombre con gancho. Sin embargo, Manuel Domínguez lo tenía registrado, y no lo quiso ceder. Así que cuando entramos al estudio a grabar a finales del otoño o principios del invierno del 96,  todavía fue bajo esa etiqueta, pero iba a ser por muy poco tiempo.
Vanito y Alejandro aún estaban en Ecuador, y llegaron a finales de año, después de que se hicieran todos los trámites, se les pagaran las visas y los pasajes. Pável se encargó de arreglar sus canciones y grabarles casi todo, por lo que tuvimos que hacer la sesión de fotos para la portada del disco sin ellos, y cuando llegaron, los fotografiaron y los añadieron a las nuestras.
6 + 2 = 8. Hubo que hacer 2 sesiones de fotos para la portada del disco que aún no sabíamos que se llamaría Habana Abierta. Estas, en específico, que he encontrado en un viejo artículo de los que le mandé a mi madre en su momento y ella ahora me devolvió, están mucho mejor a mi modo de ver que las que se terminaron usando en el CD. 

 Porque la última locura que cometimos los 5 que viajamos desde Cuba fue regresar allá. Claro que cuando salimos no sabíamos todo lo que iba a pasar. No sabíamos la suerte que íbamos a tener. No nos fuimos mentalizados para no regresar. Así que grabamos nuestros temas, nos tiramos las fotos, firmamos los contratos y en cuanto cobramos el adelanto, nos fuimos para la Habana. Ni siquiera esperamos a que llegaran Vanito y Alejandro de Ecuador. Supongo que quizá se nos vencía el permiso, la visa o el pasaje. No me acuerdo bien, pero lo fundamental en mi caso era la nostalgia. Nostalgia. Le ronca el mango.
Dejamos el disco sin terminar, y nos fuimos a finales de diciembre, pensando en regresar a a tiempo para el lanzamiento del CD, que se suponía que fuera en marzo del 97. Ilusos de nosotros.
-continuará-